Epistemología, experimentación y materiales en la biología contemporánea

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Simposio Epistemología, experimentación y materiales en la biología contemporánea

Coordinadoras:
Marta Velasco Martín y Ana Romero de Pablos
Instituto de Filosofía, CSIC – España

Área temática: Historia y filosofía de la ciencia

Palabras clave: epistemología, experimentación, cultura material, biología contemporánea.

Resumen del simposio:

Con este simposio pretendemos reflexionar sobre las experiencias y materiales  que rescatamos a la hora de investigar y cómo condicionan y construyen nuestras narraciones. Proponemos un recorrido histórico, desde finales del XIX hasta los años ochenta del XX, a través de distintos registros –dibujos, moscas, técnicas, fotografías, cuadernos de laboratorio-, que viajaron y circularon por la geografía investigadora española de las ciencias biomédicas. Creemos que una mirada crítica a estos objetos, que conforman la cultura material de la biología contemporánea, generará nuevas propuestas para pensar otras epistemologías.

 

Comunicaciones 

Visión histológica: epistemología visual en los primeros dibujos y litografías experimentales de Ramón y Cajal, 1880-1881

Miguel Ángel Rego Robles
Instituto de Filosofía, CSIC
España

Palabras clave: ciencia, epistemología, cultura visual, litografía, práctica artística, histología y tinción.

La historiografía sobre Santiago Ramón y Cajal y sus memorias dejan constancia de las primeras imágenes histológicas que publicó (López Piñero, 2000. Ramón y Cajal, 1917). En esta comunicación relacionaré los contenidos epistémicos y plásticos de sus cuatro primeras imágenes histológicas a partir de la historiografía médica, y de los estudios sobre las prácticas litográficas en ese periodo de finales del siglo XIX. Pretendo mostrar la influencia en la obra de Ramón y Cajal de las prácticas artísticas y visuales de los científicos con los que se había formado, el uso de la cámara oscura (o cámara clara, como el la denominó en 1881), la tinción y la litografía. Mostraré que la combinación de esas técnicas produce una epistemología visual, un conjunto de imágenes que son el centro de su producción científica. Con ese fin, estudiaré las dos primeras publicaciones de Ramón y Cajal que contienen imágenes, para incluir así en mi estudio la exploración sobre el origen de las culturas visuales en su obra.

Las dos primeras imagen histológicas producidas por Cajal se publicaron en un trabajo suyo de 1880 (Ramón y Cajal, 1880). Allí muestra dos “grabados litográficos que ejecuté yo mismo, falto de recursos para pagar el trabajo de un artista” (Ramón y Cajal, 1880, 1917. p.29). Según López Piñero, con estas dos imágenes, verifica y repite “los experimentos, entonces ya clásicos, que habían permitido a Julius Friedrich Cohnheim demostrar en 1867 que las llamadas ‘células del pus’ no procedían de los tejidos en los que se localizaba la inflamación, sino de los leucocitos llegados con la sangre” (López Piñero, 2000. p.64). Para ello examino al microscopio muestras de tronco de rana en la “disposición más favorable para efectuar el examen de la circulación en el mesenterio” (Ramón y Cajal, 1880. p. 50). Aplicó la impregnación argéntica, la coloración al pricocarminato, la fijación al hiposulfito de sosa y el tratamiento con ácido acético y ósmico a los tejidos del animal.

Cajal incluyó al año siguiente dos imágenes nuevas en su segundo trabajo científico (Ramón y Cajal, 1881). Consisten en “dos láminas litografiadas iluminadas a mano” (Ramón y Cajal 1917, p.31). En ellas se ocupa de los hallazgos de Louis-Antoine Ranvier, una de sus fuentes principales en el campo de la histología, basados en el “modo de terminar las fibras nerviosas sobre los músculos estriados de los batracios”. El objeto de experimento volvió a ser una rana. En este caso, examinó el nervio del músculo pectoral cutáneo. Las imágenes muestran cuatro tipos nuevos de arborización nerviosa terminal. Este es el primer trabajo donde examina las terminaciones nerviosas, asunto sobre el que realizaría sus aportaciones más importantes. Este es también el primer trabajo en el que Ramón y Cajal usa diferentes técnicas de tinción sobre el tejido nervioso: el nitrato de plata y el cloruro de oro. Según Cajal, “de todos estos métodos de análisis histológico, son los que mejores y más instructivas preparaciones nos han proporcionado” (Ramón y Cajal, 1881. p.6). Aunque menciona las particularidades de la tinción   al cloruro de oro en su primer trabajo no lo aplica hasta el segundo. Por una parte, la tinción con el cloruro de oro le permite mostrar una imagen positiva del objeto, mientras que la tinción por nitrato de plata proporciona una imagen en negativo, tal y como se puede observar en varios de los dibujos contenidos dentro de las litografías de esta segunda monografía. La técnica de la fotografía le permitiría tornar estas imágenes en positivas y negativas, según su interés.

Estas cuatro litografías se encuentran incluidas en los dos primeros documentos científicos que publicó en forma de folleto, impresos por el Diario el Católico en Zaragoza. Reprodujo cien copias de cada uno de ellos que regaló, sobre todo, a “personas ajenas a mis aficiones” (Ramón y Cajal, 1917. p.30). Me detendré especialmente en la técnica utilizada de dibujo y el buril litográfico, que Ramón y Cajal aprendió ex profeso para ilustrar sus publicaciones y en “la cámara clara”, o cámara lucida, que le permitió dibujar de forma precisa lo que vio por el microscopio. “Para mejor inteligencia del texto acompáñenle varias láminas iluminadas, que representan las mejores de mis preparaciones, copiadas con ayuda de la cámara clara, lo más exactamente que nos ha sido posible” (Ramón y Cajal, 1881. p.3).

La afición por el dibujo, la fotografía y el grabado, entre otras prácticas artísticas, fue una constante en la vida de Ramón y Cajal, mucho antes de que utilizase estas técnicas en su carrera científica. La habilidad artística adquirida durante su infancia y adolescencia fue complementada por el perfeccionamiento de las mencionadas técnicas en su aplicación en el terreno científico. Sencillez, economía y precisión fueron los objetivos de Cajal al usar ese conjunto de técnicas que le permitieron construir una sabiduría visual, compuesta de imágenes en las que mostraría desde entonces sus hallazgos histólogos.

Referencias bibliográficas

Baratas, A. (2006). Ramón y Cajal. Madrid: Nivola.

Calvo Roy, A. (1999). Cajal: triunfar a toda costa. Madrid: Alianza.

López Piñero, J. M. (1987). El grabado en la ciencia hispánica. Madrid, Madrid: CSIC.

López Piñero, J. M. (2000). Cajal. Madrid: Editorial Debate.

Ramón y Cajal, S. (1880). Investigaciones experimentales sobre la inflamación en el mesenterio, la córnea y el cartílago. Zaragoza: Imprenta del Diario el Católico.

Ramón y Cajal, S. (1881). Observaciones microscópicas sobre las terminaciones nerviosas en los músculos estriados de la rana. Zaragoza: Imprenta del Diario el Católico.

Ramón y Cajal, S. (1917). Recuerdos de mi vida. Tomo I. Mi infancia y juventud. Tomo II. Historia de mi labor científica. Madrid: N. Moya. Disponible en archive.org (https://archive.org/details/recuerdosdemivid02ramuoft).

Vega, J. (1990). Origen de la litografía en España. El real establecimiento litográfico.

Madrid: Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

 

Biografías, viajes y moscas en el subfondo María Monclús

Marta Velasco Martín
Departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad, Instituto de Filosofía, CSIC
España

Palabras clave: genética, Drosophila, género, parejas científicas, archivo documental.

En enero de 1968 Toyohi Okada- profesor de biología de la Universidad de Tokio- y Lynn H. Throckmorton- profesor asociado de zoología de la Universidad de Chicago- enviaron una carta al “Dr. Monclús” – María Monclús. Era un llamamiento a la participación en la primera conferencia internacional sobre taxonomía de Drosophila en el marco de la XIIth International Conference of Genetics que tendría lugar en agosto de ese mismo año en Tokio. Dos objetivos se proyectaban para esta reunión: explorar las necesidades de los taxonomistas de Drosophila y facilitar y ayudar a la coordinación de esfuerzos para el intercambio informal de información. Siguiendo el modelo de la conferencia anual Drosophila Research Conference, Okada y Throckmorton proponían a quienes participasen en la reunión la presentación breve de sus investigaciones, de los problemas taxonómicos que encontraban, de sus planes futuros y de otros asuntos que pudieran interesar a los demás genetistas.

La carta de Okada y Throckmorton que incluía un formulario a rellenar y una lista de los nombres de quienes había recibido la misma copia, muestra la importancia de la taxonomía para el desarrollo de la genética de Drosophila en el siglo XX y constituye una prueba del reconocimiento internacional como taxónoma de María Monclús. El código ES CAT UB 296117 permite localizar esta carta en una carpeta del subfondo María Monclús, depositado en la biblioteca de Biología de la Universidad de Barcelona. Este subfondo que se creó en abril del 2014 como un apéndice del de Antonio Prevosti, marido de María Monclús y también genetista, informa sobre la percepción académica del trabajo de esta y su biografía investigadora, que han solido considerase auxiliares de Prevosti.

Las escasas referencias a María Monclús se encuentran en documentos sobre Prevosti y la presentan como su ayudante porque esta pareja de genetistas catalanes trabajó junta toda su vida, hecho que contribuyó a ocultarla como investigadora. Monclús y Prevosti se conocieron en la Universidad de Barcelona cuando estudiaban Ciencias Naturales licenciándose en 1945 y 1942, respectivamente y se casaron en 1949. Empezaron su carrera científica en el “Centro Bernardino de Sahagún de Antropología y Etnología” del CSIC en el campo de la antropología física. En el verano de 1949, aprendieron las técnicas de la genética de Drosophila, en Italia, donde viajaron con una beca que el CSIC concedió a Prevosti. En 1951 se trasladaron al recién inaugurado Centro de Genética Animal y Humana del CSIC y en 1963 al departamento de genética de la Universidad de Barcelona, dirigido por Antoni Prevosti (Serra 2012, Ruiz 2003). Durante ese tiempo estudiaron poblaciones de una misma especie de Drosophila, D. subobscura, para analizar la variabilidad cromosómica y morfológica y la influencia del ambiente y del genotipo en esa variabilidad (Monclús 1953); y sobre la relación entre varios componentes relacionados con el éxito reproductivo (Monclús y Prevosti 1967, 1971). María Monclús se ocupó de la taxonomía de las especies de Drosophila y se convirtió en una experta con reconocimiento internacional. Estudió su distribución geográfica y ecológica y publicó la descripción de las especies de Drosophila catalanas (Monclús 1964), de las de las islas Canarias (Monclús 1976) y Madeira (Monclús 1984) y describió dos especies nuevas: Drosophila guanche Monclús y Drosophila madeirensis Monclús.

El estudio de la correspondencia de María Monclús con genetistas españoles y extranjeros, de sus cuadernos de laboratorio y de otros documentos como borradores de comunicaciones a congresos y publicaciones conforman el subfondo que lleva su nombre y proporcionan una información sobre su  biografía investigadora, que el estudio de los artículos que firmó como única autora y con su marido no puede ofrecer. En el fondo de archivo María Monclús aparece en los laboratorios de genética y en las excursiones familiares a la captura de moscas, en las estaciones de campo y en el espacio doméstico propio y de sus colegas, en los lugares a los que viajó y en aquellos donde se estableció temporalmente. Cartas y cuadernos permiten trazar también el viaje de las moscas del laboratorio de Monclús desde los hábitats en los que fueron capturadas hasta las publicaciones que redactaron María Monclús, Prevosti y otros genetistas a las que fueron enviadas.

María Monclús, sus trabajos, los documentos públicos y privados de su carrera científica y las moscas a las que estudió muestran una disciplina, la genética de poblaciones de Drosophila, que se sustenta en el trabajo colectivo, en la circulación de conocimientos, practicas, tecnologías y especímenes, pero también en la autoridad de instituciones y de científicos, de hombres recordados como pioneros y en la ocultación del trabajo de las mujeres y del conocimiento y las prácticas fuera de los espacios académicos. La búsqueda de nuevas fuentes de investigación y sobre todo el valor que les atribuimos permite la reconstrucción de la historia de la genética de poblaciones de Drosophila en España, de las redes nacionales e internacionales que permitieron su desarrollo, y de su dependencia de ciencias basadas en los conocimientos teóricos y prácticos del coleccionismo y la taxonomía, propios de las ciencias naturales.

Referencias bibliográficas

Serra Camó, Luis (2012). «Antonio Prevosti Pelegrín. Barcelona 1919 – Barcelona 2011. Pionero de la Genética de poblaciones naturales en España y estudioso de la Evolución». Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural: Actas 109 (1-4): 47-55.

Ruiz, Héctor (2005). «Entrevista a Antoni Prevosti i Pellegrín». Omnis Cellula, 6: 36-43. http://revistes.iec.cat/index.php/OC/article/viewFile/54408/54610

Monclús, María (1953). «Variación geográfica de los peines tarsales de los machos de D. subosbcura». Genética ibérica, V: 101-114.

Monclús M. (1964). «Distribución y ecología de drosofilidos en España. I. Especies de Drosophila de la región catalana». Genética ibérica, 16: 143 -165.

Monclús, M.; Prevosti, A. (1967). «Velocidad de apareamiento y tamaño en Drosophila subobscura». Portugaliae acta biologica. Serie A, 10 (1-2): 195-200.

Monclús, M. y Prevosti, A. (1971). «Relationship between mating speed and wing length in Drosophila suboscura». Evolution 25, 214-217.

Monclús, M. (1976). «Distribución y ecología de drosofílidos en España. II. Especies de Drosophila de las Islas Canarias, con la descripción de una nueva especie». Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (Biología). 74: 197-213.

Monclús, M.; Prevosti, A. (1978-1979). «Cellars habitat and Drosophila populations». Genética Ibérica, 30-31: 189-201.

Monclus, M. (1984). «Drosophilidae of Madeira, with the description of Drosophila madeirensis, n. sp».  Zeitschrift für zoologische Systematik and Evolutionsforchung. Sonderdruck. 22(2): 94-103.

 

Espacios y técnicas de la citogenética de primates y humana: Josep Egozcue Cuixart

Xavier Calvó-Monreal
España

Palabras clave: citogenética, primatología, técnicas, cromosomas.

En 1965, tras escribir a diversos centros de investigación, José Egozcue, recién licenciado en Medicina por la Universidad de Barcelona, fue contratado jefe del departamento de genética en el Oregon Regional Primate Research Center en  Beaverton (Oregon, Estados Unidos) donde inició sus investigaciones en citogenética de primates y desarrolló su tesis doctoral.

Allí Egozcue inició su formación en citogenética. Puso en marcha una línea de investigación consistente en la descripción de las características cromosómicas de las especies de primates. Aunque trabajaba en un centro de primatología, entre sus objetivos estaba usar las técnicas y conocimientos en el estudio de la especie humana. Sus publicaciones entre 1966 y 1967 en Beaverton tratan de primates, pero su tesis doctoral, que fue su primer trabajo en citogenética humana, presentada en 1969, consistió en el estudio de los efectos del LSD sobre los cromosomas humanos, tema que le sugirió el farmacólogo Samuel Irwin, del Centro de Primatología.

A su regreso, y durante ocho meses hasta diciembre de 1969,  trabajó primero en el Centro de Investigaciones Citológicas de Valencia, que la Caja de Ahorros había creado para Gerónimo Forteza, hematólogo valenciano y uno de los pioneros en estudios de citogenética humana en España. Allí publicaron un trabajo acerca de la identificación del cromosoma Philadelphia, en células de médula ósea mediante técnicas de autorradiografía. Tras su etapa en Valencia, Egozcue regresó a Barcelona, al Instituto Provincial de Bioquímica, hasta que en 1970 se incorporó al nuevo Instituto de Biología Fundamental de la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde ese momento se dedicó ya en exclusiva a la citogenética humana.

Josep Egozcue Cuixart (Puigcerdà, 1940- Barcelona 2007) se había introducido en la genética mientras cursaba sus estudios de medicina en 1958 en la Universidad de Barcelona, en las clases impartidas por el antropólogo Santiago Alcobé Noguer. Alcobé había dirigido la tesis doctoral del genetista Antoni Prevosti, quien inició a Egozcue en la genética. Prevosti participó en 1951 en la creación del Centro de Genética Animal y Humana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la Facultad de Ciencias de Universidad de Barcelona, y en el cual se promocionó tanto la investigación como la docencia de la genética.

Entre 1961 y 1964, Egozcue trabajó en la puesta en marcha de algunas técnicas de citogenética en el laboratorio de Prevosti. En 1964, durante el último curso de sus estudios de Medicina, pasó cuatro meses en Valencia para completar el servicio militar. Allí trabajó por primera vez con Gerónimo Forteza.

Durante su trayectoria investigadora, Egozcue participó en el viaje de los saberes de la citogenética y de sus instrumentos y técnicas. Las técnicas y los instrumentos se desplazaron con él a nuevos espacios. ¿Pueden considerarse esas técnicas y esos instrumentos fragmentos de conocimiento separables de su contexto de producción? ¿Cómo circulan esos fragmentos de conocimiento? ¿Viajan bien las técnicas? ¿Soportan bien los cambios? Que las técnicas han viajado bien lo demuestra el hecho de que fueron utilizadas por comunidades científicas de varios lugares y con fines distintos a aquellos para los que se inventaron. Por último, y siguiendo el leit motiv propuesto para esta sesión, el viaje de los instrumentos y de las técnicas y su adaptación a nuevos espacios, ¿ha influido en nuestra manera de abordar la investigación histórica? El caso de estudio expuesto en esta comunicación intenta responder estas preguntas con el fin de establecer relaciones con otros que muestran patrones similares.

Referencias bibliográficas

Bangham, Jenny (2014). «Blood groups and human groups: Collecting and calibrating genetic data after World War Two». Studies in History and Philosophy of Science Part C: Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences 47:74-86

Chiarelli, B. & Egozcue, J. (1967). «Observations on the nuclear morphology of the spermatogenic cells of Macaca», Fertility and Sterility 18: 812-818.

Chiarelli, B. & Egozcue, J. (1967) «The meiotic chromosomes of two Macaca», Caryologia 20: 339-346.

de Chadarevian, S. (2014). «Chromosome surveys of human populations: Between epidemiology and anthropology», Studies in History and Philosophy in the Biological and Biomedical Sciences 47, 87-96.

de Chadarevian, S. (2014). «Chromosome photography and the human karyotype», Historical Studies in the Natural Sciences 45, 115-146.

Egozcue, J. (1966). «Primate cytogenetics and evolution», Primate News 4: 3-5.

Egozcue, J. & Vilarasau de Egozcue, M. (1966). «Simplified culture and chromosome preparations of primate leukocytes», Stain Technology 41: 173-177.

Egozcue, J., Vilarasau de Egozcue, M. (1967). «The marked chromosomes of primates: origin and evolutionary Significance» en Starck,D., Schneider, R., & Kuhn, H.J. (eds). Progress in Primatology, pp. 164-166. Gustav Fischer, Stuttgart.

Egozcue, J. (1970). «Anomalías celulares y cromosómicas “in vivo” e “in vitro” producidas por drogas alucinógenas». Tesis doctoral. Universidad de Barcelona.

Egozcue, J. (1971) «Philadelphia (Ph-1) chromosome», Nature, 231: 405.

Egozcue, J. y Prieto, F. (1969). «Métodos de diagnóstico citogenético prenatal», Sangre 14: 83-90.

Egozcue, J. y Forteza, G. (1969). «Argumentos citogenéticos sobre la existencia de crossing-over mitótico»,  Sangre 14: 195-204.

Irwin, S. & Egozcue, J. (1967). «Chromosomal abnormalities in Leukocytes from LSD-25 users», Science 157: 313-314.

Kevles, D. (1985). In The Name Of Eugenics. University of California Press, Berkeley & Los Angeles.

Ponsà, M. (2007). Josep Egozcue. Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació. Barcelona

Prieto, F., Egozcue, J., Forteza, G. & Marco, F. (1970). «Identification of the Philadelphia (Ph-1) chromosome», Blood 35: 23-27.

Santesmases, M.J. (2014). «Human Chromosomes and Cancer. Tumors and the Geographies of Cytogenetic Practices, 1951–1956». Historical Studies in the Natural Sciences, 45: 85-114.

 

Epistemología visual: genética e imágenes biomédicas

María Jesús Santesmases
Instituto de Filosofía, CSIC
España

Palabras clave: historia de la biología, epistemología visual, genética, ecografía, fotografía.

Fotomicrografías, dibujos, fotografías e imágenes ecográficas se combinaron para articular los saberes y prácticas que están en el origen de la genética médica entre dos décadas, de 1956 a 1975. Ese conjunto de soportes de imágenes produjo una red de tecnologías visuales, cuyas culturas materiales y prácticas sitúan los cuerpos de las mujeres, el embarazo y el ser por nacer en el centro de los métodos y conceptos del diagnóstico genético. En esta presentación reconstruiré ese proceso situado en los primeros trabajos de la ecografía en la clínica y en la prensa fetal gráfica en España entre 1960 y 1975. La circulación de imágenes entre tecnologías y entre espacios expertos –la clínica y el laboratorio -, y públicos es uno de los rasgos principales que esta reconstrucción histórica atribuye a las culturas de la genética médica.

Presentaré la reconstrucción de la difusión de las fotografías fetales realizadas por Lennart Nilsson (1966), desde su primera publicación en sueco a la primera en castellano y el texto médico del que se acompañaron. Relacionaré esas fotos con las imágenes de las ecografías que a mediados de la década de 1960 comenzaban a realizarse en las unidades hospitalarias de obstetricia y ginecología con aparatos de muy reciente comercialización, y la práctica de la ecografía con la de la amniocentesis para el extracto de líquido amniótico con fines de diagnóstico citogenético en las células fetales contenidas en él.

La observación en vivo, en directo, del movimiento fetal por tecnología ultrasónica fue una invención tecnológica que se desarrolló de forma casi simultánea en varios espacios clínicos en Gran Bretaña y en Alemania. Estas máquinas surgieron ligada a estudios de seguimiento del embarazo, y en buena parte contribuyeron a ofrecer para la observación a simple vista el misterio ancestral del interior del cuerpo de las mujeres embarazadas (Park 2006). Las imágenes que se conocían o se reconstruían de los seres por nacer participaron en el origen de la embriología y de las propuestas de Ernst Haeckel sobre las relaciones entre filogenia y ontogenia (Hopwood 2015; Nyhart 1995). Las imágenes procedentes de la ecografía y las realizadas por Nilsson parecían resolver esos misterios, el secreto permanente del embarazo solo visto hasta entonces en la mesa de disección de cadáveres de mujeres que habían muerto embarazadas. Los sujetos fetales, como los han llamado Lynn Morgan y Meredith Michaels (1999) cobraron vida propia en ambos formatos, en el papel satinado de los retratos químicos de Nilsson y en la tecnología ultrasónica con tratamiento matemático de la ecografía. Aunque surgió ligada a la observación fetal y en general a la obstetricia, la ecografía se usó también en otras especialidades médicas.

Esa relación entre las imágenes ecográficas y las fotografías de Nilsson es una relación formal, entre formas, entre representaciones del ser por nacer (Duden 1993, Julich 2015). En la reconstrucción del embarazo como proceso histórico e historizable, biológico y biomédico en el que tales imágenes participan, los contornos borrosos de la ecografía conviven, y desafían, la claridad de las fotografías de Nilsson (Santesmases 2017). En la ecografía el ser por nacer muestra sus movimientos en directo, mientras Nilsson ofrece representaciones estáticas y de rasgos definidos, bien iluminadas y en color. El tratamiento matemático de unas y el fotográfico de otras las distingue. También lo hace el hecho de que Nilsson fotografió fetos estáticos sin vida –procedentes de abortos recogidos por la clínica-, y la ecografía muestra fetos en movimiento en un ritual de observación a través del abdomen de las mujeres embarazadas.

En ambos el cuerpo de las mujeres permanece invisible, transparente en su ausencia.  El foco en el feto permite a las fotografías de Nilsson reforzar la autoridad epistémica de la ecografía, convivir  con ella durante el periodo de biomedicalización del embarazo y participar de lo que Rosenberg ha llamado la tiranía del diagnóstico (Rosenberg 2002; véase también Laín 1950; Clarke et al. 2003) que incluye, además de ultrasonidos, la emisión de ondas sonoras, que forma parte de la observación misma. Es un dispositivo que muestra perfiles que la experiencia y pericia de quien maneja el instrumento  desentraña y desvela.

La historicidad de cada uno de estos dos tipos de objetos –fotografía y ecografía- permite desplegar la circulación de ambas, y la interacción entre ellas. Y esto no solo por ser representaciones fetales contemporáneas entre sí, también porque los métodos para obtenerlas –procedentes en ambos casos de la clínica- condensan en imágenes el conocimiento y el tipo de prácticas que el naturalismo, la medicina y la botánica habían acumulado por siglos. Ambos tipos de imágenes viajaron rápido, se distribuyeron y se usaron en espacios profesionales distantes en la geografía y cercanos en las culturas epistémicas visuales. Y contribuían a hacerse mutuamente reconocibles en un diálogo que era tecnocultural y no solo público y profesional. Ambas requerían ojos entrenados, en cuyo entrenamiento se desarrollaba tanto la superioridad ontológica de la fotografía como la de las imágenes en movimiento en una pantalla que mostraba una compleja tecnología en la que participaban rayos catódicos y electromagnetismo.

Referencias bibliográficas

Clarke, Adele, L. Mamo, J. R. Fosket, J. R. Fishman, and J. K. Shim (2003). «Biomedicalization: technoscience, health, and illness in the US», Annual Review of Sociology, 18, pp. 209-32.

Duden, Barbara (1993). Disembodying Women: Perspectives on Pregnancy and the Unborn, trans. by Thomas Dunlap. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Hogan, Andrew (2016). Life Histories of Genetic Disease. Baltimore: Johns Hopkins.

Hopwood, Nick (2015). Haeckel’s Embryos: Images, Evolution, and Fraud. University of Chicago Press.

Jülich, Solveig (2015). «The Making of a Best Selling Book: Lennart Nilsson’s A Child is Born», Bulletin of the History of Medicine, 89, pp. 491-525.

Laín Entralgo, P. (1950). La historia clínica. Historia y teoría del relato patográfico. Madrid: CSIC.

Morgan, L. M., and Michaels, M. W. (1999). Fetal subjects, feminist positions. University of Pennsylvania Press.

Nicolson, M., and J. E. Fleming (2013). Imaging and Imagining the Fetus: The Development of Obstetric Ultrasound. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2013.

Nyhart, L. K. (1995). Biology takes form: animal morphology and the German universities, 1800-1900. University of Chicago Press.

Oakley, Ann (1984). The Captured Womb: A History of the Medical Care of Pregnant Women. Oxford: Basil Blackwell, 1984.

Park, K. (2006). Secrets of women: gender, generation, and the origins of human dissection. New York: Zone books.

Roberts, Lissa (2009). «Situating science in global history: Local exchanges and networks of circulation», Itinerario, 33 (01), pp. 9-30.

Rosenberg, C. E. (2002). The tyranny of diagnosis: specific entities and individual experience. Milbank Quarterly, 80(2), 237-260.

Santesmases, M. J. (2008) «Hacia descendencias saludables: algunos orígenes del diagnóstico prenatal en España», Asclepio 60, 129-50.

Santesmases, M.J. (2014). «The autonomous karyotype and the origins of prenatal testing: Children, pregnant women and early Down’s syndrome cytogenetics, Madrid 1962-1975», Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences, 47, 2014, pp. 14253.

Santesmases, M.J. (2017). «Circulating biomedical images: Bodies and chromosomes in the post-eugenic era», History of Science (próxima publicación)

Tansey, E.M. and D.A. Christie (eds.) (2000). Looking at the Unborn: Historical Aspects of Obstetric Ultrasound, Wellcome Witnesses to Twentieth Century Medicine, 5. London: Wellcome Trust.

 

Cuadernos de laboratorio: formas, voces y tiempos para la biología contemporánea

Ana Romero de Pablos
Instituto de Filosofía, CSIC
España

Palabras clave: historia de la biología, cuadernos de laboratorio, ciencia reciente

Desde los años ochenta del pasado siglo XX  los cuadernos de laboratorio han salido de los lugares donde fueron generados. Su valor patrimonial, como parte de la cultura material, -el legado de Lavoisier en el Museo de Arts et Métiers en Paris-, y su  interés como fuentes documentales para los historiadores de las prácticas científicas- los trabajos de Frederic L. Holmes (1987 y 1998) y Gerald L. Geison (1996) sobre Lavoisier y Pasteur respectivamente- los han convertido en objeto de interés para los estudios culturales de la ciencia y la tecnología.

El reciente fondo creado en 2011 en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC con los cuadernos del laboratorio que dirigió Margarita Salas en el Centro de Biología Molecular del CSIC, pone sobre la mesa dos problemas que la historiografía sobre la ciencia reciente está mostrando: la imposibilidad de hacer historia sin documentos (Lewenstein, 2010) y el consiguiente conflicto entre memoria y documento (Hoddeson, 2010). El traslado y posterior ordenación, conservación y custodia de estos cuadernos ha puesto de manifiesto que, además de la necesidad de pensar otras formas de archivo, debemos también reflexionar sobre la pérdida que supone limitar la vida de este material a los laboratorios -tradicionalmente no considerados como material de archivo-, y los silencios y ausencias que esto supondrá en los relatos futuros de la ciencia y la tecnología.

Propongo tratar los cuadernos del laboratorio que dirigió Margarita Salas como objetos y sujetos epistemológicos para reflexionar sobre la historia y la filosofía de las prácticas de las ciencias biológicas y biomédicas. Sitúo estos cuadernos en ese espacio amplio de interacción donde legado material y fuente documental están en constante diálogo  y construyen un mismo patrimonio con el que narrar y escribir la historia de la ciencia reciente (Harvey, 2009).

Sugiero utilizar los cuadernos de laboratorio para historizar y problematizar el legado patrimonial con objeto de ampliar lo que consideramos historia y también los espacios y los agentes –objetos, personas- de las prácticas científicas.

Como los dibujos, las fotografías y otras formas de reproducir imágenes los cuadernos de laboratorio construyen y son en sí mismo representaciones. Toman forma como respuesta a momentos, experiencias y espacios concretos.  Además los cuadernos de laboratorio, al igual que los diarios personales, introducen una voz distinta a la utilizada en los escritos públicos (patentes, artículos científicos), incorporando formas de escritura privadas. Formados por voces individuales narran y construyen la biografía colectiva del laboratorio donde cobran significado y tienen agencia. Así, los cuadernos, al igual que las voces que incorporan, son objetos entre lo individual y lo colectivo: de autoría individual, carecen de sentido sin las otras individualidades que componen el colectivo. El tiempo es otro elemento que los cuadernos permiten analizar en las prácticas científicas. Los tiempos de los experimentos anotados en los cuadernos difieren mucho de los que reflejan y transmiten los textos publicados.

Las formas, voces y tiempos de estos cuadernos, que recogen sobre todo el detalle experimental -registran las prácticas del laboratorio, los experimentos que introducen y los modelos que les inspiran; los hallazgos, los métodos, las técnicas, y también los resultados-, hacen también posible otras reflexiones sobre la biología contemporánea y sus prácticas y permiten otras narrativas. Junto a los logros muestran incertidumbre, decepciones, caminos iniciados y no concluidos; transmiten valores, intenciones, reglas, normas, medios, y formas de comunicación, conductas y prácticas no solo experimentales. Todas estas situaciones no siempre trascienden los espacios de los laboratorios y raramente son incorporadas a los textos producidos y publicados  para mostrar casi en exclusiva los logros científicos.

Pensar sobre cómo se construyeron los cuadernos -formas, voces y tiempos-,  aumenta y enriquece tanto el valor epistémico de la documentación como el de nuestro trabajo de investigación. Son interesantes para trazar y narrar historias que deben tener su espacio en los relatos de la historia y la filosofía de la biología. Los cuadernos del laboratorio de Margarita Salas trazan un primer borrador de lo ocurrido en ese espacio de investigación y se convierten así en sujeto y objeto de la historia misma del laboratorio.

En esta comunicación presentaré los cuadernos del laboratorio de Margarita Salas y sus contenidos en diálogo con los textos científicos (patentes y artículos) con objeto de mostrar estas otras narrativas que raramente encontramos en los textos publicados pero que tienen mucho que ver con las prácticas diarias de los laboratorios. Una práctica científica que tampoco es ajena ni a valores, reglas y normas, ni a formas de comunicación social.

Los cuadernos de laboratorio son fuentes de información para reconstruir las prácticas de la biología contemporánea y a la vez objeto epistemológico para pensar la historia y la filosofía de la ciencia. El trabajo con este legado nos sitúa ante nuevos desafíos y abre otros caminos para pensar formas nuevas de narrar la ciencia reciente.

Referencias bibliográficas

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